Margarita Ayestaran y yo mismo,
en nuestra obra La crisis de CINDUEUSKADI, hemos
descrito las profundas transformaciones experimentadas por la
formación social vasca durante los cuarenta años
en los que detentó (del verbo detentar que significa poseer
sin justo título) el poder económico, social y poIítico
la oligarquía industrial y financiera vascoespañolista,
gracias al éxito militar del ejército español
franquista y de sus aliados, los nazis alemanes y los fascistas
italianos:
No voy a referirme ahora al
proceso de lucha de clases que tuvo lugar durante esos cuarenta
años porque habre de referirme a él con más
detalle a lo largo de los capítulos 2º a 6º.
Pero sí reseñare aquí el hecho crucial:
la aparici6n, alrededor de ETA, de un nuevo nacionalismo uasco
que va a reclamar, ahora ya simultáneamente, la soberanía
nacional y la independencia de Euskadi junto con la revolución
socialista.
Durante los años cincuenta
del siglo XX el PNV, que durante los años cuarenta había
mantenido una enérgica resistencia en el interior y en
el exterior a la dictadura franquista, entra en una especie de
letargo. La explicaci6n, dificultades policiales aparte, es que
la conciencia está determinada por el ser y no al revés.
Y que la burguesía nacionalista vasca, de la que es expresión
política la cúpula del PNV, encuentra que no le
va tan mal, ni mucho menos, con la dictadura. Es un prohombre
del PNV quien hace tan amarga confesi6n. Francisco Javier de Landaburu,
Diputado a Cortes por Alava en 1933,
Consejero y Vicepresidente del Gobierno Vasco en el exilio con
Leizaola de Presidente, escribe un libro fechado en Paris, mayo
de 1956.
Se llama La causa del pueblo uasco. Y en las paginas 171
y 172 de la tercera edici6n (Editorial Geu, Bilbao, 1977)
se lee:
" Pero debemos decir
toda la verdad: muchos de esos mismos patronos vascos que han
sido o son patriotas en lo profundo de su conciencia, han adquirido
desde la guerra civil una segunda naturaleza con la que están
en conflicto íntimo todos los dias de estos años.
Abominan del régimen dictatorial franquista porque la naturaleza
del sistema les ha obligado a cálculos, a esfuerzos, a
dispendios y a inmoralidades que no conjugan con las normas tradicionales
vascas de la industria y del comercio, pero están congraciados
con el propio régimen que ha favorecido la audacia estraperlista,
la habilidad del más astuto, al mismo tiempo que, por ley
penal, les evita las huelgas de los obreros. Industrias que antes
de la guerra, con el rey o con la República, estaban en
dificultad o en decadencia, hoy, gracias al aprovechamiento inteligible
de los propios vicios de la situación, han levantado cabeza
con indudable brillantez y no desdeñable provecho. De entre
sus propietarios y gerentes los hay que siguen siendo patriotas,
pero tienen pocas ganas de que desaparezca la cómoda dictadura
para que venga a Euskadi un sistema vasco y democrático
que devuelva la normalidad a la vida comercial e industrial. La
normalidad para algunos es el salario bajo y la ganancia sin control,
el fraude en la calidad y la complicidad con el funcionario rector
del mercado oficial.... El drama de esos burgueses patriotas es
que desean una Euzkadi en libertad, pero sin huelgas, sin emociones,
sin quebraderos de cabeza, con un orden social como el de ahora,
que recuerde la paz de los cementerios y con tal de que sean el
competidor o el trabajador quienes tengan que hacer de difuntos"
(47)
Un puñado de j6venes
vascos, insatisfechos ante la inacción del PNV, intentan
vanamente arrastrarle a la acción. Después, fundan
ETA. Y el proceso dialéctico de la organización
en su relación con la realidad vasca y consigo misma alumbra
el nuevo nacionalismo vasco cuyo lema va a ser la simultánea
reclamación de la independencia y el socialismo :
independentzia eta sozialismoa. Wallerstein ha descrito la
convergencia que a escala mundial se está produciendo de
los dos grandes tipos de movimientos contra el sistema capitalista
(los socialistas y los nacionalistas):
"En general, hasta hace muy poco, estos dos tipos de movimiento se han considerado a sí mismos muy diferentes entre sí e incluso antagónicos. Las alianzas entre ellos eran juzgadas tácticas y temporales. Sin embargo, desde un principio resulta sorprendente hasta qué punto ambos tipos de movimiento compartían ciertas semejanzas estructurales. En primer lugar, tras largos debates, tanto el movimiento obrero socialista como el nacionalista adoptaron la decisión básica de convertirse en organizaciones y la decisión concurrente de que su objetivo político más importante era la toma del poder estatal (aun cuando, en el caso de algunos movimientos nacionalistas, esto implicara la creación de nuevas fronteras estatales). En segundo lugar, la decisión sobre la estrategia a seguir -la toma del poder- exigía que estos movimientos movilizaran a las fuerzas populares sobre la base de una ideología contraria al sistema, esto es, revolucionaria. Estaban en contra del sistema existente -el capitalismo histórico-, construído sobre unas íestructurales y básicas entre capital y trabajo, centro y periferia, que los movimientos trataban de superar." (48)
Es muy difícil resumir bien un tema sobre el que uno ha estudiado (y escrito) miles de paginas. Creo, pese a ello, que con lo dicho hasta aquí tendrá suficiente el lector para poseer ya el marco global del "problema vasco" en el que inscribir el proceso de la escisión del PNV que pasamos ahora a estudiar para validar la hipótesis formulada sobre sus causas.